Hoy se cumple el segundo aniversario del nacimiento de los indignados en España. Quisiera aquí apuntar dos cosas que considero particularmente positivas de este movimiento, y otras dos que a mi juicio no lo son tanto. Advierto que pueden herir algunas susceptibilidades. Aun a sabiendas del riesgo, ahí va. Siempre con ánimo constructivo.
Empecemos con lo bueno. Creo que el 15-M ayudó a despertar conciencias. En su momento, el 15-M hizo que muchos salieran de su letargo y empezaran a cuestionar el estado de las cosas. Miles de personas se congregaron en plazas de toda España para compartir ira y solidaridad, leer a Hessel y hablar de variados temas: desde el tamaño de las circunscripciones o la responsabilidad de los banqueros, hasta los huertos urbanos comunitarios o los bancos de tiempo. Fruto de ese intercambio de ideas in situ y a través de las redes sociales, surgieron plataformas que han sabido concretar sus reivindicaciones enfocando la lente de acción. La vía judicial para paralizar desahucios, la defensa de la sanidad y la educación públicas, o la resistencia a las tasas judiciales son buenos ejemplos de ello. Continue reading






