¿Una Europa sin fronteras?

En El País Semanal de ayer domingo publicaron un bello e ilustrativo reportaje fotográfico titulado “Las fronteras que derribamos”. En él aparecen bucólicos paisajes, calles anodinas y terrazas en calma. Un mojón a medio caer, una fina línea ya prácticamente invisible en el suelo o una pequeña cabaña abandonada reflejan las fronteras que hubo y ya no hay dentro de Europa. Son, como dice el reportaje, “espacios irreales”. En estos momentos en que el proyecto europeo está tan cuestionado, unos reporteros han recorrido 16.500 kilómetros de fronteras hoy desaparecidas. Es, como dicen ellos, “un viaje por el gran sueño de un continente en paz”.

Acompañando al reportaje, José Ignacio Torreblanca firma un artículo titulado “El ejemplo de Europa”. Torreblanca comparte su gozo porque hayamos sido capaces de crear una Europa que ya ha superado el tiempo de las fronteras. Para que nos hagamos cargo de la dimensión de este logro, nos sugiere que comparemos los espacios transfronterizos europeos con tres ejemplos: la frontera entre Estados Unidos y México, el muro construido por Israel en Palestina y el Paralelo 38 que separa las dos Coreas. En palabras de Torreblanca,

Esas tres fronteras, como muchas otras que todavía se mantienen en pie, son un monumento al fracaso, una celebración de la estupidez, una representación de la incapacidad de muchos seres humanos de convivir pacíficamente, a pesar de sus diferentes orígenes, valores y creencias. Nosotros, los europeos, fuimos así. No lo olvidemos.

Ayer mismo volé desde Madrid a Londres. Dada la no pertenencia del Reino Unido al espacio Schengen, tuve que pasar por el conocido control de seguridad a la llegada al país. Sin embargo, para quienes disfrutamos del privilegio de la ciudadanía europea, dicho control no sirve sino para confirmar que nos podemos mover en libertad entre los países miembros de la UE. En ese sentido, sin lugar a dudas, nunca fue tan accesible cruzar de un país a otro dentro de Europa.

Pero conviene preguntarse hasta qué punto las fronteras se han convertido en algo realmente ajeno a nosotros. Es cierto que ya no hay barreras para los bienes y servicios, y que los ciudadanos gozamos de libertad de circulación; pero las fronteras no han desaparecido, tan sólo se han movido de sitio. Ahora están en los buques de la agencia europea Frontex que patrullan por las costas marroquíes, saharauis y mauritanas. Las fronteras se esconden entre las transferencias de “ayuda al desarrollo” que los países de la UE envían a los dirigentes norteafricanos a cambio de que éstos impidan la salida de cayucos hacia la Frontera Sur de Europa. Las fronteras ahora adoptan la forma de procedimientos administrativos que hacen del asilo una auténtica carrera de obstáculos y crean trabas para la reunificación familiar de los inmigrantes. Las fronteras ahora están en los despachos de los vallaa de ceutaaeropuertos, especialmente cuando aterrizan vuelos procedentes de Quito, Bogotá o Santo Domingo. Las fronteras hoy son mecanismos sibilinos de invisibilización de la situación de las mujeres inmigrantes en situación irregular que son víctimas de violencia de género. Las fronteras ahora están en los Centros de Internamiento de Extranjeros, donde se mantienen encerradas a miles de personas que no han cometido delito alguno durante un máximo de 60 días (¡en otros países europeos puede llegar a 18 meses!).

Parafraseando a Torreblanca, las fronteras siguen siendo “un monumento al fracaso, una celebración de la estupidez, una representación de la incapacidad de muchos seres humanos de convivir pacíficamente, a pesar de sus diferentes orígenes, valores y creencias”. Pero los europeos todavía somos así, con Nobel o sin él.

Koldo Casla

@koldo_casla

Fotografía: Valla que separa Ceuta de Marruecos; fuente: Público.es

Entre muchos materiales disponibles, recomiendo consultar el informe de Migreurop sobre la externalización de las fronteras en Europa, y el reciente informe de esta organización para el Comisionado Europeo para los Derechos Humanos sobre la situación en España

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One Response to ¿Una Europa sin fronteras?

  1. El artículo de José Ignacio Torreblanca esta disponible en inglés aquí: http://ecfr.eu/content/entry/commentary_vanished_frontiers_earn_eu_its_nobel_prize

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