Un hombre cualquiera… dos veces pobre

dos veces pobreApareció en El País Semanal del domingo pasado, día 13, pero no la había visto hasta esta mañana. Llevaba un tiempo medio incómodo. Hacía ya tres semanas que no dejaba nada escrito en este humilde blog. Y, de pronto, me desayuno con esta fotografía.

La estampa es tan difícil de creer que perfectamente podría no ser real. Pero, aunque no lo fuera, lo es. Podría ser la viva imagen de aquel que ha visto, sin ver, que la crisis le ha adelantado por la derecha, sin intermitente ni advertencia alguna. La realidad le ha pillado a contrapié, con el cojín bajo las nalgas, la mochila Nike del gimnasio a un lado y la caligrafía impoluta entre las piernas. Los ojos suelen decir muchas cosas, pero en este caso no importa demasiado que no se le vean. El cuerpo entero es el que habla. Como dice Juan José Millás en su columna, “lo que impresiona, en fin, de este señor no es ya que sea pobre, los hay a miles, sino que sea dos veces pobre, pues ni él ni su ropa se han hecho todavía a la situación”.

Un sombrero, no, pero en los últimos días me he comprado unos zapatos negros y un reloj de pulsera. Los zapatos, de hecho, son parecidos a los de nuestro protagonista. En estas cosas suelo seguir la filosofía del “rey muerto, rey puesto”. Cuando unos zapatos me ruegan la jubilación, compro unos nuevos. Al reloj le cambié las pilas tres veces en año y medio en un intento baldío de mantenerlo con vida. Le tenía mucho cariño y me negaba a aceptar la evidencia. Finalmente, reculé. Rey puesto.

Este no es EL retrato de la crisis. Desgraciadamente, no estamos faltos de documentos gráficos de nuestro hundimiento moral, social y económico. La imagen que tomo aquí prestada no es más que UN testimonio de la pobreza y del decaimiento a los que estamos abocados sin remedio aparente. Es una declaración de vida con la que me he encontrado la misma semana en la que me he comprado unos lustrosos zapatitos y un bonito reloj. Quizás hasta ayer mismo, como quien dice, nuestro hombre también miraba con orgullo cómo sus agujas marcaban las horas. Ahora él está en la calle sin recursos y da las gracias por una ayuda que no llega. Mientras, yo vivo entre agradecido por lo que tengo hoy y acojonado por lo que tendré mañana.

Koldo Casla

@koldo_casla

Fotografía de Samuel Sánchez

This entry was posted in En CASTELLANO, Other and tagged , . Bookmark the permalink.

One Response to Un hombre cualquiera… dos veces pobre

  1. A día de hoy, post como esten son realmente una gran fuente
    de información y muy utiles, me alegro de que te tomes el tiempo de publicar las cosas de una manera tan clara🙂

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s