A prueba de balas

armas bajo controlEra finales de 2003. Mis primeros meses en la Facultad. Entre el manual de Historia del Derecho, los casos prácticos de Ticio y Cayo, y mis primeros flirteos con la tutela judicial efectiva, se apilaban notas de prensa, informes y cifras sobre el descontrol en el comercio internacional de armas. Amnistía Internacional hacía campaña junto con otras organizaciones para lograr un tratado internacional que regulara la compraventa de armas pequeñas y ligeras, que, como decíamos entonces (coincidiendo con la Guerra en Iraq), son las auténticas armas de destrucción masiva.

Los datos son demoledores. Cada minuto muere una persona en algún lugar del mundo como consecuencia de la violencia armada, y miles de personas más sufren heridas y abusos cada día. Cientos de miles de seres humanos son desplazados, heridos, lisiados o pierden sus medios de vida. El mercado armamentístico mueve 640 millones de armas y 12.000 millones de balas en todo el mundo, las suficientes para matar a todos los habitantes del planeta… dos veces. En más del 60% de las violaciones de derechos humanos documentadas por Amnistía Internacional se utilizan armas pequeñas y ligeras.

La campaña Armas bajo control dejó una huella en mí. Fue la primera campaña de la que me hice cargo en mi grupo local de Amnistía. Fue también el tema del que hablé en mi primera entrevista radiofónica. Recuerdo los nervios como si fuera hoy mismo. Me había estudiado todos los mensajes clave y los números bailaban en mi cabeza. Sin embargo, no tenía ni la más remota idea de lo que podía esperar del periodista al que tenía que enfrentarme: ¿Habría estudiado él el tema tanto como yo? ¿Cómo podía yo saber que sus preguntas iban a ser las “correctas” para mis respuestas? Era tal la incertidumbre que llegué incluso a preparar una pequeña colección de preguntas por si el tipo se quedaba sin ideas. Por suerte, mi receptora de confidencias de aquel entonces le puso el sentido común que a mí me faltaba y me persuadió para que no llevara las preguntas escritas a la radio. Menos mal, he de añadir, porque habría hecho un ridículo espantoso. La cosa finalmente salió razonablemente bien. (Recuerdo que en un momento me preguntó si no sería mejor que prohibiéramos todas las armas, a lo que con toda la serenidad de la que pude hacer acopio contesté que desgraciadamente no veía que ese mundo fuera posible por el momento). Aquel fue el comienzo de una relación intensa con aquel periodista, Dani Arizala, con quien hablé mucho y de variada temática de derechos humanos durante los años siguientes.

Ha pasado casi una década desde entonces. La campaña Armas bajo control ha tenido una larga historia hasta llegar al día de hoy. Tras un intento fallido en julio del año pasado, mañana comienza en Nueva York una conferencia internacional llamada a adoptar un tratado internacional sobre el comercio de armas. Como dice Amnistía Internacional en una de sus páginas web sobre la campaña:

Un Tratado sobre el Comercio de Armas efectivo no es un tratado de prohibición de armas, sino que debe garantizar que los Estados controlan rigurosamente la exportación, importación y transferencia internacional de todo tipo de armas de uso militar, policial y de seguridad, incluyendo equipos, munición y formación. Esto es esencial para impedir que se utilicen estas transferencias para cometer o facilitar que se cometan violaciones graves de derechos humanos o que se desvíen al comercio ilícito, al mercado ilegal o a usuarios finales ilegítimos que, además, acaban frenando el desarrollo socioeconómico y contribuyendo a la pobreza.

Un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas debe respetar la Regla de Oro que prohíbe las transferencias de armas cuando existe riesgo sustancial de que las armas vayan a ser utilizadas para cometer violaciones graves de los derechos humanos. También debe regular la concesión de licencias, la transparencia y la presentación de informes anuales completos. Debe tener un mecanismo efectivo para vigilar su cumplimiento, prever sanciones penales y administrativas y garantizar la rendición de cuentas.

A partir de mañana y durante una semana el mundo se la juega para lograr un tratado internacional a prueba de balas. Si tenemos éxito será un hito mayúsculo, aunque el trabajo deberá continuar para asegurarnos de que los Estados cumplen y aplican estrictos controles en la compraventa de armamento. Ahora tocan días de intenso lobby diplomático. Pero los que no tenemos pase para participar en la conferencia de Nueva York no podemos quedarnos con los brazos cruzados. No dejes pasar este momento: Actúa para que ninguna arma más sea utilizada para violar los derechos humanos.

Koldo Casla

@koldo_casla

This entry was posted in En CASTELLANO, Puertas afuera and tagged , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s