Edipo, la insoportable levedad del ser y el “no me consta”

edipoEn La insoportable levedad del ser, Milan Kundera pone en boca de su protagonista, Tomás, una interesante reflexión que se remonta al mito de Edipo para explicar el contexto político checo en el preludio de la Primavera de Praga de 1968.

En resumen, el mítico Edipo mató a su padre y tiempo después fue nombrado rey de Tebas y desposó a su madre. Edipo no sabía ni que aquel hombre era su padre ni que aquella mujer en realidad era su madre. (Les recomiendo que se refresquen la memoria con un resumen de esta tragedia griega). Un cúmulo de infortunios se cierne sobre la ciudad hasta que Edipo descubre que él es el culpable de su propia desgracia. Incapaz de vivir con ello, Edipo se arranca los ojos con dos broches y abandona Tebas ciego.

Para mediados de la década de los 60 resultaba ya evidente que el paraíso socialista de estilo soviético tenía poco de paradisíaco. De hecho, el propio premier Krushev reconoció en 1956 los abusos (“errores”) del régimen de su predecesor Stalin. En los albores de la Primavera de Praga, la ciudadanía comenzó a criticar a los líderes comunistas por las desdichas del país (empobrecimiento, falta de libertades, exilio, etc.). Siempre según la versión de Tomás, los acusados respondían: “¡No sabíamos! ¡Hemos sido engañados! ¡Creíamos de buena fe! ¡En lo más profundo de nuestra alma, somos inocentes!” Tomás dudaba: ¿Era posible que no supieran, que ninguno de ellos supiera lo que ocurría en el país y en el resto de países de la órbita soviética? Y llegó a la conclusión de que la cuestión fundamental no es si lo sabían o no, sino si su inocencia dependía de ello.

¿Es inocente el hombre cuando no sabe?, ¿un idiota que ocupa el trono está libre de toda culpa sólo por ser idiota? Supongamos que un fiscal checo que a comienzos de los años cincuenta pidió la pena de muerte para un inocente fue engañado por la policía secreta rusa y por el gobierno de su país. Pero ¿cómo es posible que hoy, cuando sabemos ya que las acusaciones eran absurdas y los ejecutados inocentes, ese mismo fiscal defienda la limpieza de su alma y se dé golpes de pecho? ¡Mi conciencia está limpia, no sabía, creía de buena fe! ¿No reside precisamente su irremediable culpa en ese “¡no sabía!, ¡creía de buena fe!”? Y fue entonces cuando Tomás recordó la historia de Edipo: Edipo no sabía que dormía con su propia madre y, sin embargo, cuando comprendió de qué se trataba, no se sintió inocente. Fue incapaz de soportar la visión de lo que había causado con su desconocimiento, se perforó los ojos y se marchó de Tebas ciego.

Edipo no sabía y suponemos que los líderes comunistas (o por lo menos algunos de ellos) tampoco sabían. Pero pese a que la culpa obligó a Edipo a sacarse los ojos, no ejerció una gran influencia sobre los mandatarios checos. Quizás estos dirían que no les constaba que nada ilícito estuviera sucediendo en el país. A lo mejor prometerían que si algún día tuvieran conocimiento de irregularidades, no les temblaría la mano y tomarían medidas.

Hay diferencias evidentes entre la Checoslovaquia de hace medio siglo y la España de hoy. Sin ir más lejos, mientras que Tomás pierde su trabajo y se ve forzado al exilio, yo me permito redactar estas líneas sin que mi libertad personal corra el más mínimo peligro. Pese a que no cambio la España de hoy por la Checoslovaquia de ayer, creo que sigue siendo pertinente traer a colación a Edipo, Tomás, Kundera, Tebas y Praga para reflexionar sobre el contexto político de la España de hoy.

Koldo Casla

@koldo_casla

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2 Responses to Edipo, la insoportable levedad del ser y el “no me consta”

  1. borgonoz says:

    De hecho, Edipo es la mejor historia de detectives de la historia… en ella, el que investiga (Edipo) descubre gracias a su propia investigación que el culpable es el mismo… ¿Le pasará eso a Rajoy o Mas o Griñán? ¿descubrirán que ellos son los culpables -al menos políticos- de lo que ha sucedido y que aún lo son más tanto en cuanto que la solución les vendrá impuesta por los jueces y por la policía, y no por su propia labor y por sus propios sistemas de control interno al frente de sus gobiernos y partidos?

  2. En Catalunya pasa algo similar. En CiU, parece ser que ingresaron dinero negro de Ferrovial (hasta, casi, 6 millones de Euros) por la ‘malvada’ mano de su tesorero sin que los líderes lo supieran… pobres… :-)))

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