Derechos desahuciados en España: Sin habitación propia

ai report coverEste artículo fue publicado en OpenGlobalRights (Open Democracy)

Si Virginia Woolf reclamaba una habitación propia para escribir literatura (y para mucho más), Paula reclama un lugar al que poder llamar hogar para vivir su vida y criar a sus hijos. Pero políticas ineficaces le cierran el paso. Paula no es sino una de las miles de mujeres que no pueden salir de la trampa de la vivienda insegura tras un desahucio.

Más de 30.000 familias protagonizaron un desahucio por impago del alquiler el año pasado, al igual que el anterior, y el anterior. El número de familias afectadas por desalojos de origen hipotecario no es muy inferior.

Un desahucio es una experiencia traumática para cualquiera, pero Amnistía Internacional ha documentado que las mujeres lo sufren de manera diferente, y más frecuentemente. Las mujeres están sobrerrepresentadas en los trabajos a jornada parcial, se encuentran en la parte inferior de la brecha salarial, y con frecuencia se hacen cargo de las responsabilidades de cuidado familiar. Las familias monoparentales, predominantemente encabezadas por mujeres (en más de ocho de cada diez casos), suelen vivir en pisos de alquiler. Las estadísticas oficiales muestran que las mujeres en España se enfrentan a tasas más altas de pobreza, exclusión social y privación material.

Miembros de Amnistía Internacional entrevistamos a 19 mujeres y cuatro hombres que o bien habían pasado por un desahucio o corrían el riesgo de ser desahuciadas en un futuro próximo. Al menos siete de ellas lamentaron que durante el proceso el juez no mostró interés por sus circunstancias personales. “No tuvimos ocasión de explicarle nuestra situación”, nos dijo Ana. Una jueza de Barcelona nos lo confirmó: “Cuando recibimos una demanda de desahucio, no tenemos ni la menor idea de quién está viviendo allá”. Continue reading “Derechos desahuciados en España: Sin habitación propia”

Aprendamos a criticar sin condenar, literalmente hablando

1Este artículo fue publicado en El Huffington Post

La hemeroteca estos días nos ha dejado tres historias distintas pero que tienen algo en común.

Como pidieron políticos y varias administraciones, la semana pasada la Fiscalía abrió diligencias que obligaron a inmovilizar el autobús con el que Hazte Oír lanzaba mensajes tránsfobos por las calles de varias ciudades españolas. Al parecer, existía un riesgo de “alteración de la paz pública (y) de creación de un sentimiento de inseguridad o temor” entre personas transexuales, especialmente menores.

En Las Palmas de Gran Canaria un drag queen se vistió de virgen y de jesucristo para ganar un concurso durante el carnaval. El show fue puesto en conocimiento de la Fiscalía por si pudiera constituir un “delito contra los sentimientos religiosos”. El sujeto en cuestión aseguró públicamente que él no quería ofender a nadie. Resulta que la intención de ofender es precisamente uno de los elementos indispensables de este curioso tipo delictivo, así que nunca sabremos si estas explicaciones son genuinas o son por si las moscas.

EITB ha emitido un programa humorístico (¡!) en el que la farándula euskaldun se deshace en estereotipos sobre “los españoles”, que son unos chonis, machistas, corruptos, ignorantes, fachas y muy-muy paletos. No sé cuál es el escándalo, la verdad, porque los vascos ya lo sabíamos: lo absorbimos acríticamente primero de los payasos de la tele, luego en la ikastola, y más tarde en la herriko taberna. Todo el mundo sabe que la facilitad de influir sobre un vasco es tan sólo comparable con la de corromper a un español. En cualquier caso, Ciudadanos y UPN ya han anunciado que van a llevar el tema a los tribunales porque el programa “incita al odio”. Han recordado que quien ríe el último, ríe mejor, y supuestamente el último en reír tiene que ser un juez.

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Una pregunta desde el Reino Unido: ¿Por qué España no es nativista como las demás?

Este artículo fue publicado primero en El Huffington Post

El populismo xenófobo lleva años acechándonos. Ya se ha adueñado de Estados Unidos y de Hungría, apretó a Austria, y ahora amenaza en Francia, Holanda y Alemania. España por ahora parece vacunada contra este mal, y muchos se preguntan por qué.

Suelen darse varios argumentos para explicar por qué en España no triunfa (todavía) el populismo xenófobo: el recuerdo de la dictadura franquista, la falta de liderazgo y las desavenencias internas dentro de la extrema derecha, su integración en un sector del Partido Popular, la pluralidad de sentimientos de pertenencia nacional en distintos puntos del Estado, la canalización del descontento popular a través de Podemos y de otras plataformas, etc.

Todos estos argumentos, y seguramente algunos otros más (¿el papel de los medios de comunicación?), parecen relevantes. Posiblemente sea cierto que la situación concreta de España se explique a la luz de varios factores, pero sería bueno afinar el análisis intentando concretar el peso relativo de cada uno de ellos. El manido Spain is different no es suficiente. Continue reading “Una pregunta desde el Reino Unido: ¿Por qué España no es nativista como las demás?”

La vivienda no ha sido un derecho durante la crisis. ¿Lo será después?

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la cantidad de hipotecas concedidas aumentó casi un 22% entre julio de 2014 y el mismo mes de 2015, hasta llegar a las 21.863 operaciones. Este número está todavía lejos de las 130.000 de 2005 o 2007, pero sugiere que el mercado inmobiliario español puede estar remontando. La crisis todavía no pertenece al pasado. Pero ahora que parece que la economía vuelve a construirse con ladrillo, resulta necesario preguntarse: ¿Seremos capaces de edificar una política de vivienda sobre la base de los derechos humanos?

En los últimos años centenares de miles de personas han perdido sus viviendas a consecuencia de ejecuciones hipotecarias. Muchas siguen a día de hoy en esta misma situación.

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Cuatro pensamientos sobre el ataque a Charlie Hebdo

Amnesty UK je suis charlieHay clases y clases, también cuando hablamos de terrorismo. Los delincuentes fueron deliberadamente contra los periodistas y humoristas de Charlie Hebdo, un medio conocido por su vocación de burlarse de todo y de todos, aunque las más conocidas sean sus viñetas sobre Mahoma. No fue un ataque contra personas inermes, sino un ataque contra personas armadas con tinta y con papel, y por alguna razón este hecho hace que nuestra repulsa sea mayor que si se hubiera tratado de doce personas irreconocibles, sin nada en común. (En la foto, minuto de silencio en la sede de Amnistía Internacional en el Reino Unido.) El valor de las vidas es el mismo, pero es como si al atacarles, nos hubieran atacado también un poco a todos. No se trata del ataque en sí mismo, sino del significado que el ataque tiene para nosotros, precisamente por el valor que le damos a lo que las víctimas tienen en común, quizás porque la libertad de la prensa es la herramienta a través de la que la sociedad ejercita su libertad de información.

Nous sommes tous Charlie? Los perfiles de Facebook de medio mundo dicen que hoy todos somos Charlie, pero yo albergo algunas dudas. Y no soy el único. En un agudo análisis en el que hace referencia al escaso apoyo que recibía la revista cuando se atrevía a ser políticamente incorrecta, Cas Mudde escribe que defender la libertad de expresión “exige no sólo que nos manifestemos en contra de los extremistas, sino también que defendamos a quienes les desafían… también antes de que sean amenazados o incluso asesinados”. En este sentido, el abogado inglés Adam Wagner observaba anoche que ningún medio británico se había atrevido a mostrar en portada ninguna viñeta publicada por Charlie Hebdo. A su juicio, se debe al miedo y a la autocensura. Hoy todos decimos ser Charlie pero ayer no todos valorábamos tanto la libertad de expresión.

Screenshot from 2015-01-08 16:18:03Dicho lo anterior, no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. Lo dijo Voltaire, pero aun a riesgo de equivocarme con el prejuicio, sospecho que podría haberlo dicho uno de los dos valientes policías que dieron la vida ayer. Se llamaba Ahmed Merabet. A lo mejor no es preciso tener altas cotas de tolerancia hacia lo políticamente incorrecto para mostrar solidaridad con las víctimas, compromiso con la libertad de expresión y repulsa por el crimen. Del mismo modo que no es preciso ser homosexual en Uganda, disidente político en Corea del Norte, judío en la Alemania de los años 30, o inmigrante indocumentado en la Europa de hoy para estar comprometido con la defensa de los derechos humanos.

Hay crímenes que provocan heridas colectivas. Francia lloró de dolor ayer. Hoy, mañana y pasado estará de duelo. Hubo manifestaciones espontáneas por todo el país. También las ha habido en el extranjero, muchas de ellas frente a las embajadas. Humoristas gráficos de todo el mundo también han mostrado una gran creatividad en sus muestras de apoyo (por ejemplo, aquí y aquí). Los líderes políticos franceses aseguraron que los responsables serán llevados ante la justicia y responderán por sus crímenes. Si este es el impacto que provocan doce asesinatos, ¿cómo poner en cuestión que pueda haber delitos que por su especial naturaleza y gravedad atentan contra la conciencia de la humanidad entera? ¿Y cómo negar en tal caso la competencia de los jueces de cualquier país para asegurarse de que un genocidio, un crimen contra la humanidad o un crimen de guerra no queden impunes?

Koldo Casla

@koldo_casla

Juegan con fuego la Comisión Europea en Grecia y la Ley de Seguridad Ciudadana en España

Las elecciones anticipadas en Grecia parecen inevitables y la Comisión Europea está dispuesta a reaccionar. El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, ha mandado un mensaje directo a los griegos: “No quiero que las fuerzas extremistas lleguen al poder en Grecia”. También el comisario de Economía, Pierre Moscovici, de viaje en Atenas, y la portavoz de la Comisión, Mina Andreeva, han hecho declaraciones en el mismo sentido. No es nada nuevo. Ya en 2012 el Financial Times, Angela Merkel y el ministro de Hacienda del Reino Unido, George Osborne, habían recomendado a los griegos que resistieran la tentación de votar a los “demagogos de Syriza”.

En España el Congreso ha aprobado recientemente la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, que pone en riesgo la libertad de información y el derecho de manifestación al imponer sanciones a quien quiera grabar las actuaciones de los policías, al castigar más severamente las infracciones, o al no reconocer las manifestaciones o reuniones espontáneas.

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