The UK, Spain and Gibraltar: Two bald men fighting over a comb

gibraltar_monkey_4Witnessing the last collision between the UK and Spain over Gibraltar, three thoughts pop up in my mind.

  1. Two bald men fighting over a comb. Borges’ view about the Falklands/Malvinas war turns to be quite useful to speak about Gibraltar today. Three decades ago, the Argentinean junta and a Thatcher in trouble agreed to distract their publics’ attention towards the other side of the Atlantic. David Cameron and Mariano Rajoy are doing the same thing with Gibraltar. The former seems unable to turn the polls upside down and the latter simply doesn´t even know how to start arranging his long list of problems. They don´t care a toss about Gibraltar, but it gives them the opportunity to wave their favourite flags: Cameron with that of the resistance to a foreign “power” and Rajoy with the one of musty patriotism.
  2. The European geography is a museum where not all pieces are necessarily beautiful. Gibraltar, Monaco, San Marino, Andorra, Liechtenstein or even the Vatican City are only curiosities that history has left behind. That’s how these territories should be perceived, and not as a source for potential diplomatic conflict.
  3. The Spanish policy toward Gibraltar should be guided by the wishes and interests of the population living near the Rock in the province of Cádiz. The Government of Spain ought to defend their work, trade and environmental needs, and stop overusing empty words like “sovereignty” and “territorial integrity”. (For the moment, Gibraltarians’ Spanish neighbours have shown a much more reasonable attitude than the Government in Madrid.) I’d say that a similar request may be made to the Government in London and its loaded understanding of the notion of “self-determination”.

Koldo Casla

@koldo_casla

Reino Unido, España y Gibraltar: dos calvos peleando por un peine

Gibraltar-Diamond-Jubilee-460x286Tres ideas me vienen a la cabeza ante el último encontronazo entre el Reino Unido y España sobre Gibraltar.

  1. Dos calvos peleando por un peine. La frase de Borges sobre las Malvinas nos vale hoy para hablar de Gibraltar. Hace tres décadas la Junta argentina y una Thatcher en apuros se pusieron de acuerdo para distraer la atención de su población hacia el otro lado del Atlántico. David Cameron y Mariano Rajoy hoy hacen lo propio con Gibraltar. El primero no sabe qué hacer para darle la vuelta a las encuestas y el segundo simplemente no sabe ni cómo empezar a ordenar su larga lista de problemas. Gibraltar no les importa lo más mínimo, pero les brinda la oportunidad de enarbolar sus banderas favoritas: Cameron con la de la resistencia ante una “potencia” extranjera y Rajoy con la del patriotismo rancio.
  2. La geografía de Europa es un museo en el que no todas las piezas son precisamente bellas. Gibraltar, Mónaco, San Marino, Andorra, Liechtenstein o el mismo Vaticano son curiosidades que la historia se ha ido dejando en el camino. Así habrían de ser tratados estos territorios, y no como conflictos diplomáticos en potencia.
  3. La política española con respecto a Gibraltar debería estar basada en los deseos e intereses de la población gaditana residente alrededor del Peñón. El Gobierno de España debería defender sus necesidades laborales, comerciales y medioambientales, sin permitir que se le llene la boca con palabras huecas como “soberanía” o “integridad territorial”. (Por el momento, la población vecina a Gibraltar se ha mostrado mucho más razonable que el Gobierno de Madrid.) Me atrevo a decir que lo mismo vale para Londres y su capciosa interpretación de la “libre determinación”.

 

Koldo Casla

@koldo_casla

Fotografía: Los gibraltareños celebrando el Jubileo de Diamante de Isabel II en 2012 (The Telegraph)

Edipo, la insoportable levedad del ser y el “no me consta”

edipoEn La insoportable levedad del ser, Milan Kundera pone en boca de su protagonista, Tomás, una interesante reflexión que se remonta al mito de Edipo para explicar el contexto político checo en el preludio de la Primavera de Praga de 1968.

En resumen, el mítico Edipo mató a su padre y tiempo después fue nombrado rey de Tebas y desposó a su madre. Edipo no sabía ni que aquel hombre era su padre ni que aquella mujer en realidad era su madre. (Les recomiendo que se refresquen la memoria con un resumen de esta tragedia griega). Un cúmulo de infortunios se cierne sobre la ciudad hasta que Edipo descubre que él es el culpable de su propia desgracia. Incapaz de vivir con ello, Edipo se arranca los ojos con dos broches y abandona Tebas ciego. Continue reading “Edipo, la insoportable levedad del ser y el “no me consta””

Mirar al pasado para explicar el presente y justificar el futuro tiene sus riesgos

Hace dos días se cumplió el segundo centenario de la adopción de la Constitución de Cádiz, conocida como ‘la Pepa’, la primera constitución de la historia de España. En el marco de la guerra contra Francia, se aprobó un texto que sólo estaría en vigor hasta el regreso de Fernando VII (1814), durante el Trienio Liberal (1820-1823) y bajo el gobierno progresista (1836-1837). En total, algo más de un lustro. Es justo reconocer, no obstante, el significado de esta Constitución, no sólo por ser la primera carta magna de España, sino también por su marcado carácter liberal, especialmente en comparación con el conservadurismo español de la época. El propio Kart Marx habló así de ella Continue reading “Mirar al pasado para explicar el presente y justificar el futuro tiene sus riesgos”

La doctrina del shock a la española

 

En el año 2007, cuando el común de los mortales todavía éramos capaces de vivir sin saber cuál era nuestra prima de riesgo, Naomi Klein publicó The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism (La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre). La autora sostiene en este libro que las políticas económicas neoliberales, cuyos orígenes intelectuales se encuentran en los trabajos de economistas como Milton Friedman y que fueron impulsadas por Thatcher, Reagan y otros en los años 1980, alcanzaron su éxito a través de desastres que hicieron que unas reformas inicialmente impopulares fueran finalmente asumidas por la población como un mal necesario. En su libro, Klein habla del golpe de estado de Pinochet en 1973, de la Guerra de las Malvinas en 1982, de la llamada ‘Guerra contra el terror’ desde el año 2001, del tsunami en el sudeste asiático en 2004 o del Huracán Katrina que asoló Nueva Orleáns en 2005 como catástrofes que dieron lugar a la aplicación de la doctrina del shock.

Los desastres pueden ser naturales (como un tsunami o un huracán), contrarios a nuestra voluntad (como un ataque terrorista) o cuidadosa y estratégicamente planificados (como un golpe de estado). La cuestión no es si el shock es el resultado de un acontecimiento fortuito o intencionado. Lo importante es que el shock es aprovechado por determinados grupos de interés que encuentran en él una ventana de oportunidad para materializar sus objetivos. En el 2009, en plena depresión económica, se presentó el documental que adapta el libro a la pantalla. Es muy recomendable:

La doctrina del shock nos proporciona una perspectiva interesante para analizar las políticas públicas actualmente propuestas y promovidas para, como dicen, ‘salir  de la crisis’. (Casi me da más miedo pensar dónde entraremos cuando salgamos). Continue reading “La doctrina del shock a la española”